domingo, 13 de octubre de 2013

Yo te miro. Trilogía de los sentidos 1. Autora: Irene Cao.

Portada de Yo te miro


Si se pudiese capturar el placer, Elena lo haría con los ojos. Tiene veintinueve años, una belleza inocente y descarada y aún desconoce la pasión. Su mundo está hecho de arte y colores, los del fresco que está restaurando en Venecia, la mágica ciudad que la vio nacer. Hasta que encuentra a Leonardo, un chef de fama internacional que irrumpe en su vida y le da un vuelco a su historia de amor en ciernes con Filippo, a la idea que siempre ha tenido de sí misma y, sobre todo, a su manera de vivir el sexo. Porque Leonardo, inquilino inesperado en el palacio en el que ella trabaja, llega para abrir las puertas de un paraíso inexplorado del que solo él posee las llaves. Los secretos de la cocina, de la materia ordinaria que se transforma en sus manos en éxtasis para el paladar, no son los únicos que conoce: Leonardo sabe que el placer es una conquista para todos los sentidos, tiene una forma, un olor, un sabor. Y guiará a Elena, la ayudará a superar sus límites hasta llegar al confín más dulce y extremo de la obsesión. No obstante, hay una condición...


La cosa formal.

Hola, buen domingo. Hace varios días que no te escribía, porque estuve con una gripe un poco infame que me quitó un poquito la inspiración para escribir, pero no para leer.Te cuento que ayer sábado, comencé la lectura de una trilogía que hace tiempo tenía archivada en mi carpeta "Por leer", y decidí hacerlo ahora, ya que me convenció el hecho de que la autora es italiana, y me tincó mucho conocer su pluma, ya que no he leído mucha literatura italiana actual; te hablo de la Trilogía de los Sentidos de Irene Cao, cuyo primer título Io ti guardo, fue publicado en Italia en el mes de junio del presente año, donde se convirtió en un éxito a nivel de críticas y ventas, lo que gatilló su publicación mundial. Su traducción y venta al español, Yo te miro, pertenece al Grupo Santillana, a través del sello editorial SUMA de Letras.
Yo te miro, se encuentra disponible a la venta en varias plataformas, en formato papel tiene 370 páginas calificadas como narrativa romántica erótica, calificación con la que estoy de acuerdo. Su portada me parece muy bonita, con la imagen a media plana de Venecia y su fragilidad acuática, y el medio rostro de esa mujer de cabello corto, con un diastema central entre sus incisivos superiores ( esa separación de dientes, como la de Luis Miguel), que a mi gusto le otorga al lector una pista de lo que se va a encontrar en la novela.
Yo te miro, se encuentra escrita en primerísima persona, en la voz de su protagonista, Elena, una joven restauradora de vida bastante normal, que se encuentra enfrascada en su primer gran trabajo remunerado.Como se trata de una traducción, me resulta muy difícil hablar sobre el estilo narrativo de la autora, ya que siento que se pierde un poco la esencia del cuento, sin embargo, en términos generales, me parece que el gran mérito de Cao, es la descripción de los ambientes y de otros elementos, que resultan bastante atrayentes para el lector. En cuanto a las escenas hot, me parece que son subiditas de tono, pero no a niveles cósmicos, nada nuevo bajo el sol. Me parece que en términos generales, Yo te miro está bien escrito, y punto.

El argumento.

Elena es una joven veneciana de 29 años, hija única de padres "normales" comunes y silvestres sin traumas existenciales. Su amiga Gaia, una personal shopper, se dedica a alborotarle la vida, en verdad, a alegrársela un poco, ya que Elena...no es una persona muy entretenida que digamos, en realidad, la vida de Elena es una completa y soberana laaaaaaaaaata.
Bueno, Elena tiene un amigo llamado Filipo, un sol de hombre, algo fomito, pero súper buen hombre, totalmente convencional, que debe trasladarse a Roma por motivos de trabajo. Antes de irse, él y Elena inician una especie de tierno romance, con bastante buena proyección dados los sentimientos de ambos.
El trabajo de Elena, la restauración de un mural, se encuentra un antiguo palacio veneciano, lugar que servirá de hogar provisional, para Leonardo, un chef famoso que trabajará en un nuevo restaurante, cuyo dueño es un conde, jefe de Elena. Leonardo, no solamente guiará a Elena hacia los placeres culinarios, sino que también, al descubrimiento de su verdadero yo.

Mis emociones.

Mmmmm...
( no es un mmmm de deleite, es un mmmm de mmmm)
La verdad es que me complica hablarte sobre las emociones que me generó esta novela, pero te seré fiel, y lo haré por partes, para que me entiendas bien, y no malinterpretes mis palabras.

Con mucha expectativa, y cero recomendación, comencé a leer esta novela, me atrajo demasiado el hecho de que sea una trilogía italiana, porque pensé que me iba a encontrar con una historia adornada con elementos culturales distintos a los de otras series, y desde cierto punto de vista, así fue, con las referencias que hace la autora a esa Venecia que se tapa y se destapa de agua frente a la acostumbrada mirada de sus habitantes, y el estupor de los turistas...leer incluso el hecho me generó confusión, mi mente no logra imaginarse un mini tsunami...porque ya con el tsunami que nos azotó el 2010...quedé más que satisfecha con respecto al tema. La descripción de los edificios, de los medios de transporte , de los lugares de moda, de las iglesias, me pareció fascinante...y éso fue lo único que me pareció fascinante.

La autora nos pone en contacto con Elena, y utiliza solamente su visión para desarrollar el relato, hecho que resulta muy arriesgado como le he mencionado en innumerables ocasiones, debido a que se corre el riesgo de que el protagonista no te entregue una versión satisfactoria de la historia, y eso es lo que me pasa con el relato de Elena, no me satisface y me complica mucho, en varios niveles.
La chica inicia una buena relación, con un buen tipo, UN MUY BUEN TIPO, Filipo, con el cual se lleva muy bien, pero como son adultos, y saben que amor de lejos contentos los 4, deciden no iniciar nada formal hasta que vivan en la misma ciudad. En ese interludio, Elena se toma con Leonardo, un hombre del cual no sabemos nada, salvo que es chef y que es guapo, que le propone sesiones de sexo casual, con la típica retahíla de "no te enamores de mí a pesar de que soy guapo, un maestro, cocino exquisito, soy muy culto y además rápido y veloz"...y ahí se produjo el quiebre para mí, como lectora, con la propuesta de la autora; pensé que Elena aceptaría o no la relación, en base a una decisión adulta correspondiente a una mujer de 29 años...pero Elena acepta el trato con Leonardo, y POR EL AMOR DE DIORRRRR, ni siquiera se cuida esa niña...no se menciona ni una vez ningún tipo de protección , una pastilla, un profiláctico...nada, y lo peor es que ella sabe, porque él le dice, que su relación no es exclusiva.
O sea, linda.
Qué más quieres?
Cómo te lo explico?
Si no logra asumir un tema tan básico, cómo va a ser capaz de asumir el tema emocional.
Y obviamente no lo hace...llevándose por delante a Filipo.
Pienso que a Elena se le presentan demasiados "estímulos" en la persona de Leonardo, pero estímulos visuales, tactiles, gustativos, olfativos y auditivos...pero ninguno emocional...ella se lo construye en su mente, pero lo cierto es que Leo...muestra muy pocos aspectos emotivos.

Me sentí profundamente decepcionada de la postura de la protagonista, pensé que sería una mujer más fuerte,más plantada, más decidida, que dijera: oye, no, no estoy de acuerdo con lo que me propones , o sí; sí estoy de acuerdo, y juego a este juego con claridad total de la reglas, porque yo también las establezco, porque no solamente tú como hombre tienes derecho a ponerme reglas a mí como mujer.

Entonces, el tema es que pienso que Yo te miro es una novela correcta a nivel formal, una historia armónica y  bien armada,cuyo final te deja lista para la segunda parte, te genera el interés por saber lo que va a pasar...pero me violentan profundamente los elementos que te menciono, me molestaron, me molestó esa actitud pueril de la protagonista, tan dócil, tan poco halagadora para el género. Ésto último, evidentemente, es un cuento personal, una opinión que no tiene por qué ser compartida por ti una vez que te pongas a leer la novela.
Pero ahí está lo bonito.
En la diferencia.

Qué me dieron ganas de comer mientras leía?

Brochetas de queso cabra con tomate cherry.




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